Diplomacia en entredicho: señalan a embajadora mexicana por doble nacionalidad y violaciones a la Ley del Servicio Exterior
Mientras Honduras se prepara para un cambio de poder, la Embajada de México en Tegucigalpa se convirtió en refugio exprés para funcionarios del gobierno saliente de Xiomara Castro, quienes buscan visas para abandonar el país ante el triunfo electoral del derechista Nasyr “Tito” Asfura, respaldado por Donald Trump y próximo a asumir el cargo el 27 de este mes. El movimiento masivo de solicitudes, discreto pero constante, enciende alertas diplomáticas y políticas.
De acuerdo con el medio hondureño El Espectador HN, entre los beneficiados figura Marlon Ochoa, miembro del Consejo Electoral de Honduras, a quien Estados Unidos negó una visa en diciembre por “socavar la democracia”. Un mes después, México sí le abrió la puerta, sin reparos, bajo la gestión de la embajadora Martha Susana Peón Sánchez, antes conocida como Susana Iruegas.
La decisión no ocurre en el vacío. Claudia Sheinbaum y Xiomara Castro mantienen una relación cercana y afinidades ideológicas, reforzadas por una reunión en Palacio Nacional a días de las elecciones hondureñas, en las que la candidata oficialista terminó en un humillante tercer lugar. El respaldo mexicano a cuadros del oficialismo saliente parece más una maniobra política que una acción consular ordinaria, con el objetivo de evitar un choque diplomático como los que México provocó en Bolivia y Perú durante el sexenio de López Obrador.
Pero el foco del escándalo va más allá de las visas. La propia embajadora Peón Sánchez enfrenta señalamientos de ilegalidad. Documentos en poder de esta columna indican que posee dos actas de nacimiento: una cubana, registrada en 1961 en La Habana, y otra mexicana, asentada en la Ciudad de México. No existe evidencia pública de que haya renunciado a la nacionalidad cubana, requisito indispensable para ocupar el cargo, conforme al artículo 20 de la Ley del Servicio Exterior Mexicano, que exige ser mexicano por nacimiento y no tener otra nacionalidad.
La irregularidad se agrava con su perfil académico. El currículo enviado por la entonces canciller Alicia Bárcena al Senado en 2023 consigna una licenciatura inconclusa en una institución cubana, lo que viola el artículo 31 de la misma ley, que exige grado de licenciatura concluido. La documentación fue obtenida por transparencia antes de la desaparición del INAI.
No es la primera vez que se cuestiona la nacionalidad de Peón Sánchez, pero sí es la primera en que se confirma la vigencia de un acta cubana en registros oficiales. Las inconsistencias se acumulan y la Cancillería encabezada por Juan Ramón de la Fuente guarda silencio.
En nombre de la diplomacia, México arriesga su credibilidad internacional: otorga visas a personajes señalados por Washington, interviene en escenarios políticos ajenos y sostiene a una embajadora bajo presunta ilegalidad. El desaseo no es anecdótico; es estructural. Y, otra vez, nadie da explicaciones.

